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lunes, 15 de agosto de 2011

Allá donde estés

El poeta es un viajero
que transporta maletas vacías,
y al que a veces le abandonan
los versos de emergencia.

Y ya no sé de qué manera escribir
que hubo un tiempo en que yo también te quise,
que hubo una hora eterna en todos los relojes
y que los perros,a lo lejos,ladraban bajo
el nocturno misterio de la luna nueva.

Todo lo que viste,no fue todo lo que soy
ni siquiera tampoco todo lo que yo soñaba ser,
pero el poeta es un niño acurrucado en el acero de la noche
y la voz con la que nos apuñala el olvido.

Yo sé que allá donde estés,no te quemará mi recuerdo
ni escribirás mi nombre sobre los sauces,
y que el crepúsculo no se desvanecerá
entre nuestras manos,que se cansaron de buscarse.

Y pasearás solitaria por las calles del parque
y miraras con la vista perdida los bancos vacíos,
que se recortan,una noche más,bajo la luz de las farolas.

Allá donde estés recuerda que
el poeta es un viajero que transporta maletas vacías
el poeta es un niño acurrucado en el acero de la noche
el poeta es la voz con la que nos apuñala el olvido.




Cuando mi vida se vaya

Cuando mi vida se vaya se irá con ella
la sangre del torrente de mi ser,
que no es otra cosa que mi propia vida.

Esta vida,que se me va escapando poco a poco
como el agua se escapa de mis manos
como el humo se confunde con el aire
de cualquier atardecer.

Esa misma vida que se ha llevado nuestros pasos
sin prisa,sin pausa,sin tregua
a la velocidad de su deseo y de su tiempo.

Cuando mi vida se vaya,se llevará
también todas sus horas y sus momentos,
todos los recuerdos,los buenos y los malos
todos mis amores,los buenos y los mejores.

Cuando mi vida se vaya,se irán con ella
todos los silencios de las noches
y los alborotadores gritos de todos mis anhelos.

Cuando mi vida se vaya,yo me iré con ella
y no dejaré más rastro que mis recuerdos
escritos en un trozo de papel.

Y con ella,se habrán ido mis horas
de tintero y ansiedad,
de besos compartidos y de labios entreabiertos.

Y se irá,la sangre de mis venas
veloz,como la vida misma,
como el agua se escapa de mis manos
cuando mi vida se vaya.

Las manos del Poeta

Las manos del poeta
amasan las palabras,
que escritas en su alma
se agolpan en su ser.

Le llueven los caminos
de luz y de amargura,
de lágrimas corpóreas
reprimidas en su haber.

El saldo de mi vida
se me antoja desdichado,
cubriendo de palabras
el recuerdo del ayer.

Sé que todo lo que nace,muere
como muere la noche con el amanecer,
y como el día muere
en un rojo atardecer.

Las manos del poeta escriben
la vida de tu ausencia,
la muerte del recuerdo
tu alma sin presencia.

Ya no acudes a verme
ni me asaltan tus palabras de lamento,
ya no puedo escribirle
a la ausencia de tu piel.

Las manos del poeta
ya no pueden escribirle,
a la miel de tus palabras
a la alcancía de tu ser.

Las manos del poeta
amasan las palabras,
que escritas en su alma
se agolpan en su ser.

La noche marchitada

En el zaguán de los sesenta
la noche marchitada,
se me llena de recuerdos.

Amanece poco a poco y en el umbral
lejano de mi cuerpo,
los árboles pintan de verde
el cielo callado del amanecer.

Y es entonces,cuando canta
el gallo de la vida que me anuncia
el fín de la noche marchitada
y el anhelo de un nuevo amanecer.

En el umbral de los sesenta
amanece una nueva historia,
que tengo que rehacer
con recuerdos marchitados de la vida,
con aquel hijo que nunca llegó a nacer.

El recuerdo inusitado de tu cuerpo
el recuerdo del contacto con tu piel,
con tu boca entreabierta para el beso
con tu alma eterna,abierta de mujer,
y mi vida,en un trozo de papel.